Si hay algo polémico en la industria de los deportes de combate y las artes marciales es la defensa personal. Hay una gran cantidad de técnicas y de puntos de vista al respecto que encuentro muy respetables pero creo que lo que divide a un buen sistema de algo que no tiene ninguna aplicación práctica es la honestidad con los practicantes.
Primero que nada, quiero aclarar que el tema de la defensa personal es sumamente delicado y jamás debe abordarse con ligereza. Llegado el caso podríamos estar hablando de la diferencia entre perder a un ser querido o regresar a casa ilesos por lo que le recomiendo a quien quiera que esté interesado en el tema que se documente, investigue y ponga en tela de juicio absolutamente todo lo que encuentre al respecto (incluyendo esta misma entrada). Es la única manera de crear conciencia.
Dicho esto, me permito compartir con ustedes la visión que he tengo de la defensa personal después de mucho tiempo invertido en investigación, lectura y experimentación (esta última, guardando toda proporción) y comenzaré por los errores clásicos de la gente que quiere estudiar defensa personal:
1.- Quiero aprender defensa personal, por lo que me metí a karate, box, mma, etc: este es el padre del resto de los errores. Cualquier técnica de combate, por más espectacular que sea, no es suficiente.
2.- Quiero aprender defensa personal, por lo que me metí a un seminario: entender lo que es defensa personal es un buen comienzo, pero dos o tres horas de práctica no son suficientes.
3.- Este tipo se va a arrepentir de haber tratado de atacarme, no sabe con quién se metió: sí, lo sabe. Y justo por eso te eligió como víctima.
4.- Quiero aprender la fórmula mágica de la defensa personal: lo lamento, no existe tal cosa. La defensa personal seria tiene que ser inteligente y adaptable a las circunstancias, nunca generalizada.
5.- Soy un superhéroe: no, no lo eres. No te metas donde no te llaman, no hagas una situación mala peor. Usa tu criterio para ver si realmente puedes (o debes) ayudar.
La defensa personal no es aprender a pelear. 5% de las situaciones de riesgo o conflicto acaban en pelea, así que si lo único que sabemos hacer es pelear no estamos preparados para el 95% de lo que nos puede pasar. Además, no es así como funciona nuestro instinto. Al vernos amenazados entramos en un ciclo de reacciones naturales que están grabadas en nuestro código genético desde antes de ser cavernícolas: primero nos congelamos (muchos depredadores basaban su visión en movimiento, era una habilidad muy útil pero hoy en día desafortunadamente nos perjudica), luego corremos y si nos alcanzan, peleamos. Si nos lastiman, nos volvemos a congelar tratando de ganar tiempo, volvemos a correr y si nos alcanzan volvemos a pelear. Así es como estamos cableados desde hace millones de años y basta ver cualquier escena de cacería en el Discovery Channel o en el Animal Planet para comprobar cómo esto se repite una y otra vez.
Otra reacción natural del cuerpo es que al activarse nuestro modo de supervivencia la sangre se concentra en nuestros grupos musculares mayores (los que necesitamos para correr tan rápido como podamos, tirar una patada y seguir corriendo tan rápido como podamos) y perdemos casi por completo la coordinación fina. ¿Eso significa que no podré hacer esa técnica tan elaborada que me enseñaron para desarmar a un atacante con arma de fuego o esa llave que le parte la pierna al atacante en tres? No. Significa que las probabilidades de que ejecutes dicha técnica con éxito son muy escasas porque tu cuerpo está tratando de hacer otras cosas. Tenemos tres capas cerebrales, siendo la más primitiva el cerebro reptil y la más evolucionada el neo-córtex. Todas las técnicas que aprendamos mediante memorización se archivan en el neo-córtex y el que entra en el juego en una situación de riesgo es el cerebro reptil, por lo tanto intentar usar dichas técnicas en un momento de peligro es como buscar un archivo en un usb que no has conectado. Simplemente no lo vas a encontrar.
La verdadera defensa personal debe de ser integral y cubrir dos aspectos: el físico y el mental. La preparación física tiene que concentrarse en acondicionamiento físico ya que los esfuerzos de correr un sprint de dos cuadras o de tirar 8 golpes en 4 segundos son sumamente demandantes. La creación de memoria muscular para movimientos de combate es un subproducto y nunca sobra, pero seamos realistas: no es lo mismo aplicar una técnica en la seguridad de nuestro gimnasio o dojo que en una situación de vida o muerte. Además, en el caso de elegir la técnica correcta bajo presión todavía falta que la apliquemos bien. La preparación mental debe crear mapas y escenarios en el cerebro hasta que se tenga la capacidad de analizar y planear nuestra vida de manera cuidadosa. Ojo, esto no es que nos convirtamos en paranoicos y no salgamos de nuestras casas. La gacela tiene que acercarse a tomar agua, pero sabe como huele el león.
Para mi gusto, todo sistema de defensa personal debe cubrir los siguientes pasos:
1.- Planeación
2.- Atención
3.- Huída
4.- Combate
En ese estricto orden, de otra manera estamos pidiendo problemas. Permítanme ejemplificar los 4 pasos en una situación cotidiana:
1.- Hoy voy a ir a trabajar usando transporte público. Voy a usar la línea tal del metro y luego me subiré a un camión. Los lugares más obvios de peligro son la salida del metro y la parada del camión, sobre todo la parada en tal lugar.
2.- Ya voy de camino. Voy poniendo atención a la gente que me rodea, sus reacciones y su lenguaje corporal (esto puede ser elevado a una ciencia, pero por default estamos preparados para ver lo obvio. Confíen en su instinto). En el metro, se suben dos tipos que no me dan buena espina: se ven sospechosos, nerviosos y no hacen contacto visual ni entre ellos ni con nadie, pero están viendo a toda la gente que viene en el vagón. Decido, para evitar problemas, bajarme en la siguiente parada y continuar mi trayecto en el siguiente metro que pase.
3.- Estos dos tipos me siguen. Acelero mi paso hacia la salida y ellos hacen lo mismo, llegando a la calle corro y ellos me persiguen. Ahora es obvio que vienen por mí, así que trato de que no me alcancen y de no meterme en un callejón o en algún lugar donde no pueda salir.
4.- En mi carrera no me di cuenta que esta calle estaba cerrada. Ya no hay a donde correr. Uno de ellos saca una navaja y corre contra mí. Es momento de pelear.
Esto no es más que la base de un sistema realista de defensa personal. Lo que sigue es crear conciencia y entender los beneficios de ser una persona fuerte y saludable ya que los depredadores (animales o humanos) siempre buscan una de cuatro presas: las físicamente débiles, las distraídas, las jóvenes o las viejas. Un depredador no quiere un reto, quiere una conquista fácil. Si nos identifica como alguien que le dará problemas, nos pasará por alto en la mayoría de las ocasiones y se irá por una presa más fácil. Selección natural, literalmente.
Y es con esto que concluyo esta entrada. El tema de la defensa personal es muy amplio y lo abordaremos en más entradas, pero por el momento me conformo con crear un poco de conciencia y borrar mitos que pueden ponerlos a ustedes o a sus familias en peligro. Como ya les dije, duden de todo y creen su propia opinión informada. Sobre todo, cuídense a ustedes mismos y a los demás (en la medida de lo posible) y entiendan que la mejor defensa personal es llegar tranquilos y seguros a nuestras casas, sin nada interesante que contar.
Primero que nada, quiero aclarar que el tema de la defensa personal es sumamente delicado y jamás debe abordarse con ligereza. Llegado el caso podríamos estar hablando de la diferencia entre perder a un ser querido o regresar a casa ilesos por lo que le recomiendo a quien quiera que esté interesado en el tema que se documente, investigue y ponga en tela de juicio absolutamente todo lo que encuentre al respecto (incluyendo esta misma entrada). Es la única manera de crear conciencia.
Dicho esto, me permito compartir con ustedes la visión que he tengo de la defensa personal después de mucho tiempo invertido en investigación, lectura y experimentación (esta última, guardando toda proporción) y comenzaré por los errores clásicos de la gente que quiere estudiar defensa personal:
1.- Quiero aprender defensa personal, por lo que me metí a karate, box, mma, etc: este es el padre del resto de los errores. Cualquier técnica de combate, por más espectacular que sea, no es suficiente.
2.- Quiero aprender defensa personal, por lo que me metí a un seminario: entender lo que es defensa personal es un buen comienzo, pero dos o tres horas de práctica no son suficientes.
3.- Este tipo se va a arrepentir de haber tratado de atacarme, no sabe con quién se metió: sí, lo sabe. Y justo por eso te eligió como víctima.
4.- Quiero aprender la fórmula mágica de la defensa personal: lo lamento, no existe tal cosa. La defensa personal seria tiene que ser inteligente y adaptable a las circunstancias, nunca generalizada.
5.- Soy un superhéroe: no, no lo eres. No te metas donde no te llaman, no hagas una situación mala peor. Usa tu criterio para ver si realmente puedes (o debes) ayudar.
La defensa personal no es aprender a pelear. 5% de las situaciones de riesgo o conflicto acaban en pelea, así que si lo único que sabemos hacer es pelear no estamos preparados para el 95% de lo que nos puede pasar. Además, no es así como funciona nuestro instinto. Al vernos amenazados entramos en un ciclo de reacciones naturales que están grabadas en nuestro código genético desde antes de ser cavernícolas: primero nos congelamos (muchos depredadores basaban su visión en movimiento, era una habilidad muy útil pero hoy en día desafortunadamente nos perjudica), luego corremos y si nos alcanzan, peleamos. Si nos lastiman, nos volvemos a congelar tratando de ganar tiempo, volvemos a correr y si nos alcanzan volvemos a pelear. Así es como estamos cableados desde hace millones de años y basta ver cualquier escena de cacería en el Discovery Channel o en el Animal Planet para comprobar cómo esto se repite una y otra vez.
Otra reacción natural del cuerpo es que al activarse nuestro modo de supervivencia la sangre se concentra en nuestros grupos musculares mayores (los que necesitamos para correr tan rápido como podamos, tirar una patada y seguir corriendo tan rápido como podamos) y perdemos casi por completo la coordinación fina. ¿Eso significa que no podré hacer esa técnica tan elaborada que me enseñaron para desarmar a un atacante con arma de fuego o esa llave que le parte la pierna al atacante en tres? No. Significa que las probabilidades de que ejecutes dicha técnica con éxito son muy escasas porque tu cuerpo está tratando de hacer otras cosas. Tenemos tres capas cerebrales, siendo la más primitiva el cerebro reptil y la más evolucionada el neo-córtex. Todas las técnicas que aprendamos mediante memorización se archivan en el neo-córtex y el que entra en el juego en una situación de riesgo es el cerebro reptil, por lo tanto intentar usar dichas técnicas en un momento de peligro es como buscar un archivo en un usb que no has conectado. Simplemente no lo vas a encontrar.
La verdadera defensa personal debe de ser integral y cubrir dos aspectos: el físico y el mental. La preparación física tiene que concentrarse en acondicionamiento físico ya que los esfuerzos de correr un sprint de dos cuadras o de tirar 8 golpes en 4 segundos son sumamente demandantes. La creación de memoria muscular para movimientos de combate es un subproducto y nunca sobra, pero seamos realistas: no es lo mismo aplicar una técnica en la seguridad de nuestro gimnasio o dojo que en una situación de vida o muerte. Además, en el caso de elegir la técnica correcta bajo presión todavía falta que la apliquemos bien. La preparación mental debe crear mapas y escenarios en el cerebro hasta que se tenga la capacidad de analizar y planear nuestra vida de manera cuidadosa. Ojo, esto no es que nos convirtamos en paranoicos y no salgamos de nuestras casas. La gacela tiene que acercarse a tomar agua, pero sabe como huele el león.
Para mi gusto, todo sistema de defensa personal debe cubrir los siguientes pasos:
1.- Planeación
2.- Atención
3.- Huída
4.- Combate
En ese estricto orden, de otra manera estamos pidiendo problemas. Permítanme ejemplificar los 4 pasos en una situación cotidiana:
1.- Hoy voy a ir a trabajar usando transporte público. Voy a usar la línea tal del metro y luego me subiré a un camión. Los lugares más obvios de peligro son la salida del metro y la parada del camión, sobre todo la parada en tal lugar.
2.- Ya voy de camino. Voy poniendo atención a la gente que me rodea, sus reacciones y su lenguaje corporal (esto puede ser elevado a una ciencia, pero por default estamos preparados para ver lo obvio. Confíen en su instinto). En el metro, se suben dos tipos que no me dan buena espina: se ven sospechosos, nerviosos y no hacen contacto visual ni entre ellos ni con nadie, pero están viendo a toda la gente que viene en el vagón. Decido, para evitar problemas, bajarme en la siguiente parada y continuar mi trayecto en el siguiente metro que pase.
3.- Estos dos tipos me siguen. Acelero mi paso hacia la salida y ellos hacen lo mismo, llegando a la calle corro y ellos me persiguen. Ahora es obvio que vienen por mí, así que trato de que no me alcancen y de no meterme en un callejón o en algún lugar donde no pueda salir.
4.- En mi carrera no me di cuenta que esta calle estaba cerrada. Ya no hay a donde correr. Uno de ellos saca una navaja y corre contra mí. Es momento de pelear.
Esto no es más que la base de un sistema realista de defensa personal. Lo que sigue es crear conciencia y entender los beneficios de ser una persona fuerte y saludable ya que los depredadores (animales o humanos) siempre buscan una de cuatro presas: las físicamente débiles, las distraídas, las jóvenes o las viejas. Un depredador no quiere un reto, quiere una conquista fácil. Si nos identifica como alguien que le dará problemas, nos pasará por alto en la mayoría de las ocasiones y se irá por una presa más fácil. Selección natural, literalmente.
Y es con esto que concluyo esta entrada. El tema de la defensa personal es muy amplio y lo abordaremos en más entradas, pero por el momento me conformo con crear un poco de conciencia y borrar mitos que pueden ponerlos a ustedes o a sus familias en peligro. Como ya les dije, duden de todo y creen su propia opinión informada. Sobre todo, cuídense a ustedes mismos y a los demás (en la medida de lo posible) y entiendan que la mejor defensa personal es llegar tranquilos y seguros a nuestras casas, sin nada interesante que contar.
Ing. Javier García Bravo
Academia de Combate Integral Europeo
Academia de Combate Integral Europeo